Entramar es el punto donde tu carta natal deja de ser un papel y se vuelve un círculo: astrología, cuerpo y sonido tejidos en un mismo campo grupal.
Si sacás tu carta natal, participás gratis de Entramar.
Pagás solo el valor de la carta · cupos limitadosSábado 24 de octubre · Espacio Andrómeda
Entramar es una práctica grupal que combina lenguaje astrológico, trabajo corporal y sonido. Consiste en enhebrar un síntoma, una dolencia, un malestar o una incomodidad dentro del flujo energético de una persona —su carta natal— para restablecer su circulación.
El proceso parte del contacto con uno mismo y del estado de presencia. Entre todos se genera un campo grupal que sostiene el proceso: el círculo contiene a quien consulta y a quienes son elegidos para representar los distintos planetas de su carta. Se trabaja con la voz, el movimiento y la música, y el encuentro cierra con una meditación sonora.
Nació en 2018 y es una práctica en proceso: sigue tomando forma con cada encuentro.
Abre el círculo con su cuerpo y su voz, nombrando su zona de interés, y elige a quienes representarán los puntos de su carta. Durante el proceso ve plasmados en otros cuerpos sus diálogos internos y patrones vinculares, sin juicios ni expectativas: el solo hecho de observar ya modifica lo observado. Hacia el final puede intervenir en la escena e imprimir nuevos comandos, más fáciles de sostener en el tiempo.
Presta su cuerpo y su voz para que un planeta o punto de la carta se manifieste en el campo grupal. Sostiene el proceso del otro con un pie en su propio registro corporal y emocional. La experiencia muestra que siempre hay una conexión entre lo que a cada quien le toca representar y lo que está atravesando en su vida: lo que resuena, o lo que cuesta sostener, también habla de uno mismo.
Entramar no parte de cero. Se apoya en tradiciones e investigaciones que, cada una desde su lugar, estudian cómo un cuerpo registra su historia y cómo un grupo se vuelve campo.
No trabajamos como individuos aislados sino dentro de un campo compartido: una trama que conecta a cada participante con quien consulta y con los demás representantes, y por la que circula la información. Detrás, como bajo de fondo, el campo punto cero: un estado de potencial puro desde donde surgen el movimiento, la voz y las resonancias de cada entramado.
La lógica del campo grupal: cuerpos que prestan su presencia para hacer visible una trama. Entramar toma ese dispositivo y cambia lo que se representa: no tu familia, sino los puntos de tu propia carta natal.
La ciencia de la afectividad y el contacto. De ahí viene la forma de tocar y de estar presente: el contacto como vía de conocimiento, no como una técnica que se aplica sobre alguien.
Tres miradas sobre cómo el cuerpo guarda y regula la experiencia: los tejidos y órganos como memoria, los ritmos lentos del sistema, el sistema nervioso buscando seguridad. Por eso, lo que aparece en la carta también se escucha en la respiración, el tono y el movimiento.
Investigaciones sobre cómo el estrés y el cuidado temprano de una generación pueden dejar huella en la siguiente. Es el puente con Campo Madre: la gestación como primer campo donde se cruzan la línea materna y la paterna.
El lenguaje de campo, coherencia y resonancia que sostiene el trabajo con sonido: diapasones afinados en las frecuencias orbitales de los planetas, y el gong como campo compartido por todo el círculo.
Más allá de la interpretación personal y de la lectura —in situ o posterior—, lo que se mueve y se revela en la experiencia opera en los niveles inconscientes, haciendo que aquello que se destrabó circule más allá de nuestras comprensiones desde la lógica.
Un momento del entramado en Espacio Andrómeda
Tres puntos, un mismo lenguaje. En Diálogos Íntimos los trabajamos como campos de resonancia, no como símbolos fijos: la Luna como órgano de percepción emocional, Lilith como lo excluido que insiste, los Nodos como el rumbo entre lo conocido y lo que todavía falta habitar.
No representa "la mamá": es el órgano con el que percibís el mundo emocional entero, el que aprendió a resonar antes de tener palabras.
Media, Verdadera, Interpolada: tres formas de nombrar aquello que el sistema familiar no pudo sostener y que vuelve a pedir lugar.
El Sur como lo heredado y conocido; el Norte, como la dirección que tu linaje todavía no había podido caminar del todo.
Diálogos Íntimos nace de una pregunta simple y enorme: ¿qué pasaría si dejáramos que la Luna, Lilith y los Nodos hablaran entre sí, en vez de leerlos por separado?
El libro es de su autoría, con la colaboración en la investigación de Pilar Marisol Rodríguez. Propone leer la Luna, Lilith y los Nodos como un solo sistema de herencia emocional y ancestral: un mapa que no juzga, sino que ilumina.
Cada carta natal se puede leer junto a las cartas de quienes te sostuvieron: la Luna de tu mamá conversa con tu Lilith, el Nodo Sur de tu abuela aparece, disfrazado, en tu propio Ascendente. Diálogos Íntimos es el gesto de tender esos hilos a la vista — la red que te une a quienes vinieron antes, y a quienes vendrán.
No hace falta que quien consulta ni quien facilita conozcan de antemano la carta natal: el campo se arma y la información aparece en el proceso mismo.
Contacto con el propio cuerpo (físico, mental y emocional), reconociendo el flujo y sus interrupciones.
Identificación de un foco a trabajar: llevar presencia ahí, sonarlo, moverlo.
Enraizamiento, predisponiendo el cuerpo-canal para la voz y el movimiento.
Armado del campo energético grupal.
Elección de representantes: Luna, Sol, Ascendente u otros puntos de la carta natal.
Despliegue del entramado desde el cuerpo y la voz.
Cierre: se enraíza, se agradece a la red y se vuelve al campo energético individual.
Un momento de escritura automática para volcar lo vivido, un intercambio grupal y una breve explicación astrológica de lo trabajado.
Grupal, presencial, de 2 horas, en Espacio Andrómeda (Ingeniero Maschwitz). Pueden sumarse personas convocadas por quien constela.
Opcional, presencial o virtual, para integrar y profundizar lo constelado. Se sugiere tanto para quien consulta como para quienes representan, entre 2 semanas y un mes después.
Desde 2007 investiga el punto donde la astrología, el sonido y el cuerpo se cruzan: llevó cuencos y gong a niños en tratamiento oncológico, cruzó danza y física del movimiento en el laboratorio Naturaleza de la Fuerza, y de ahí nació Entramar. Fue madre dos veces en el medio del camino. Todo ese recorrido, sin dejar nunca de leer cartas natales, es lo que sostiene Diálogos Íntimos.
Se formó como astróloga en Casa XI entre 2007 y 2010, donde completó también el seguimiento de su propia carta natal y el seminario de ensueño dirigido. Desde entonces, la astrología ha sido su lenguaje central para leer la experiencia humana — y el punto de partida de todo lo que vino después.
En 2011 comenzó su camino con el sonido. Primero el gong, después los cuencos tibetanos, el canto armónico, la improvisación vocal y los diapasones planetarios — instrumentos afinados en las frecuencias orbitales de los planetas. Desde el inicio cruzó esa investigación con la astrología: qué le pasa a un cuerpo cuando recibe la vibración de su Saturno, de su Luna, de su Plutón. Qué se abre y qué se resiste. Fue ese cruce el que le dio el lenguaje de octavas, resonancia y campo vibracional que atraviesa este libro.
Entre 2012 y 2014 trabajó como voluntaria y terapeuta de sonido en hemato-oncología pediátrica en el Hospital Posadas y con la Fundación Natalí Dafne Flexer, llevando cuencos y gong a niños en tratamiento oncológico y en cuidados paliativos. Participó en jornadas de psicooncología pediátrica y en congresos de cuidados paliativos. Esa experiencia — poner el sonido donde las palabras ya no llegan — transformó irreversiblemente su forma de entender qué es un campo y qué significa sostener.
En paralelo, exploró el cuerpo desde múltiples entradas: la sincronía cuerpo-mente y los órganos desde la mirada de Body-Mind Centering, la dimensión sonora del embarazo y la estimulación prenatal, el trabajo con la voz como instrumento de autoconocimiento, y distintas prácticas corporales que incluyen taichí, chi kung, yoga, bioenergética y haptonomía.
En 2014 y 2017 fue madre. Las dos gestaciones fueron laboratorios vivos de todo lo que venía investigando — y de mucho que todavía no tenía nombre.
Entre 2018 y 2020 profundizó en prácticas somáticas y en el laboratorio Naturaleza de la Fuerza, un espacio de investigación sobre la danza y el cuerpo donde tocó principios como la gravedad, las espirales y los toroides — la física hecha movimiento. De ese laboratorio nació Entramar: Constelaciones Astrológicas, un formato propio donde la carta se lee con el cuerpo y en el campo.
En los últimos años profundizó en el trabajo somático —incluyendo la terapia craneosacral— y en la danza improvisación. Continuó su trabajo con el agua como medio terapéutico, combinando flotación, sonidos vibracionales en vivo y astrología.
A lo largo de todo este recorrido, su práctica astrológica nunca se detuvo. Desde 2010 lee cartas natales, revoluciones solares y sinastrías. Creó Diálogos Íntimos — el espacio de enseñanza del que nace este libro — y Astrología Viva.
Escribime y coordinamos un primer encuentro para empezar a leer tu entramado.
Espacio Andrómeda · 16 a 18 hs
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